Historia





El grupo de capiruchos El Ancla nace en 1931 como segundo grupo Jesús Amarrado a la Columna. El nombre lo adoptan de común acuerdo sus hermanos porque su primer Presidente Francisco Estrada, habia cumplido su servicio militar en la Armada Española y llevaba una tatuada en su brazo. Entre los hermanos fundadores se encontraba el mencionado Francisco Estrada, Antonio Palma, Antonio Ligero, Carlos Pineda. De esos primeros años no conservamos ningún documento, fotografía, actas, etc., pues esta grupo como la mayoria de los de esos años no daban valor a documentos que a lo largo de los años dieran constancia e información acerca de sus orígenes, acuerdos, hermanos que lo componian, libros de cuentas, y un largo etcétera de datos que podían haber esclarecido aún mas todo el desarrollo de ésta en los años. El documento más antiguo que conservamos, el cual para nosotros es una reliquia, son los primeros Estatutos del grupo, fechados en 1943, donde se desglosan todos los derechos y deberes de los hermanos, y siendo a nuestro juicio, unos estatutos muy bien redactados, y que despues de tantos años siguen estando acordes con nuestros tiempos y bien podrian seguir vigentes.Como anécdota en los mismos se hace una pos-data, indicando que el hermano que estuviese cumpliendo el servicio militar estaría exento de pagar cuota, pudiendo asistir a todas las comidas y desfiles que se realizasen.Hay que entender que en el año 1943, recien terminada la Guerra Civil española, fueron unos años de una gran penuria económica.A principios de los años ´50 desaparece “La Buti“, primer grupo de Jesús Amarrado a la Columna. Este grupo era muy conocido, pues tenían sus propias coplas y formaban un grupo coral muy bien conjuntado. Uno de sus componentes era Manuel Montufo González, conocido por “El Canastero”, el cual regentaba un bar en la Calle Horno donde solían reunirse.No tenemos constancia de una fusión entre La Buti y El Ancla, pero por libros de cuentas que conservamos vemos como en ellos varios hermanos de La Buti se encuentran en El Ancla, como Leandro Rosales, José Rivas, Manuel Montufo, lo cual nos lleva a certificar que a la disolución de este grupo, algunos de sus componentes ingresan en El Ancla.

En la década de los ´60, es cuando el grupo El Ancla sufre su mayor decadencia. Son años, que ante la adversidad económica, muchos hijos de Puente Genil no tienen mas opción que emigrar a otras regiones o paises donde buscar un  bienestar con el que vivir. En esta etapa, comprendida entre los años ´60 y ´70, quedan en el grupo solo cinco hermanos, siendo estos: Florencio Barahona Morón, José Cejas Roldán, Adriano Luque Carmona, José Melgar García y José Torres Lozano, este último ocupando desde muy jóven, el vacio dejado por su padre, Enrique Torres.                               
 
Este grupo, hay años en que no poseen ni tan siquiera sitio domde enclavar su cuartel, acogiendo a este algún hermano en su propia casa, o en los mas variopintos sitios. Para poder cumplir la estación de penitencia el Jueves Santo alumbrando al Señor de la Columna tienen que vestir los hermanos a sus hijos y familiares, para así poder cumplimentar todas las túnicas. Desde aquí nuestro mas sincero agradecimiento a estos hermanos, que con su tesón, amor, entrega y entusiasmo, hicieron posible que este “barco” levantara El Ancla, y que hoy en día podamos seguir contribuyendo al esplendor de nuestra Semana Santa.En estos años, muchos de los grupos de capiruchos desaparecen , existiendo una gran tendencia a ingresar en Corporaciones Bíblicas, donde poder vestir una figura, dejando un poco olvidadas a las Cofradías.

Ante esto, estos hermanos se plantean el poder agregar a El Ancla unas figuras que contribuyeran a atraer y poder ampliar el número de hermanos tan necesario en esos momentos, tanto en el aspecto económico como de número de hermanos, pero siempre como primer valor seguir siendo el primer grupo de Jesús Amarrado a la Columna. En el año 1974, como por azar, de la forma mas inesperada se presenta al oportunidad de adquirir Las Postrimerias del Hombre, las cuales aportaran mayor esplendor a nuestro grupo y como consecuencia hace que desde ese momento, el número de hermanos fuera ampliándose hasta llegar a un cupo acorde con las necesidades tanto económicas como de efectivos para poder cubrir los desfiles procesionales con hermanos de la Corporación.
Una vez fundidas las Postrimerias del Hombre y El Ancla, como ya henos mencionado, se produce un flujo de ingreso de nuevos hermanos, lo que hace que se plantee la compra de una casa donde ubicar definitivamente el cuartel, viéndose este sueño realizado el 31 de Julio de 1977, adquiriéndose la casa que poseemos en la actualidad.En el año 1978 se acuerda emprender la reforma de las figuras al encontrarse estas en mal estado. Se realizan todas las ropas nuevas, realizándose tambien los rostrillos que llevamos en la actualidad, los cuales fueron realizados por Domingo Bordas. De estos años queda como peculiaridad el salir vestida una figura chiquita, el Infierno, junto a su homólogo, en el desfile del Domingo de Resurrección.

En Junio de 1984 emprendemos el proyecto de derribar nuestro cuartel y construirlo todo nuevo. Esta empresa fue ejecutada trabajando en ella todos los hermanos de la Corporación, unos prestando sus conocimientos de albañileria, otros en le instalación eléctrica, en pintura, etc, pero todo realizado de principio a fin por los hermanos.              

Es a partir de la década de los años ´80 cuando El Ancla llega a su máximo esplendor, tanto en número de componentes, como de proyectos, actos celebrados, homenajes, etc, siéndo impuesto el “ancla de plata”, los primeros que se impusieron en este grupo, el Jueves Santo de 1985, a los hermanos Florencio Barahona Morón, José Cejas Roldán, José Melgar García, y a título póstumo a Adriano Luque Carmona, el cual, por designios de la vida, nos abandonó unos meses antes mientras construiamos nuestro cuartel, imponiéndose la distinción a su hijo Antonio Luque Cantos, recogió el relevo de su padre siendo desde entonces hermano de nuestra Corporación.
Tambien en este año, y no tenemos constancia de que antes un hermano de El Ancla lo hubiera sido.En 1982 tuvimos el honor de que uno de nuestros hermanos, José Melgar García, fuese Hermano Mayor de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna, fundiéndose en ese día la Cofradía de Semana Santa de Puente Genil mas antigua con su grupo mas antiguo y señero. Años mas tarde, fue tambien Hermano Mayor nuestro hermano José Torres Lozano.
En el año 2006 nuestro hermano Rafael Navas Dominguez ostenta el cargo de ayudante de la Virgen de la Veracruz.En el año 1988, Las Postrimerias del Hombre tuvieron el honor de ser el cartel anunciador de nuestra Semana Santa compartido con la imagen de Nuestro Padre Jesús Resucitado, en una clara alegoria del triunfo de Jesucristo frente a lo humano.
Tambien es de resaltar que desde el inicio de los certámenes de “Exaltación a la Saeta Cuartelera“, estuvimos siempre representados por nuestros hermanos José Torres Lozano, Faustino Galvez Galvez y Juan Marín Romero, los cuales con sus buenos conocimientos de esta, su voz y su buena entonación así como su compenetración, obtuvieron varios galardones como “el Alpatana”, “el Campanillero”, “el Romano”, y en el año 1992 fuimos recompensados con el máximo reconocimiento en forma de “Vieja Cuaresmera”, la cual ocupa un lugar preferente en nuestro cuartel.
El 15 de Abril de 1992, Miércoles Santo, tuvimos el honor de que compartiera mesa con nosotros el Presidente de la Agrupación de Cofradías e historiador Don José Segundo Jiménez Rodríguez (q.e.p.d.), el cual nos hizo entrega de unas fotocopias de las Actas del Ilustre Ayuntamiento de Puente Genil fechadas el 6 de Mayo de 1881, en las cuales se resuelve la aprobación de las figuras de Las Postrimerias del Hombre, quedando el mismo día aprobadas las figuras de los Enemigos del Alma. Esto nos hace plantearnos el solicitar la creación de esta Corporación, de la cual no se tiene constancia de que halla existido nunca, pero de que sí estaba aprobada desde hacía mas de un siglo.

En Junta general celebrada el 13 de Junio de 1992 se acordó remitir un escrito a la Agrupación de Cofradías y Corporaciones Bíblicas solicitando el poder crear esta Corporación. En estos años estaba cerrado el cupo para creación de nuevas figuras bíblicas, pero expusimos al ser estas unas figuras aprobadas, no debian de ser solicitadas de nuevo. El 9 de Enero de 1993, recibimos el escrito de la Agrupación, en el cual nos informan de que nuestra solicitud ha sido aprobada. Ante la proximidad de la Semana Santa, comenzamos a realizar los proyectos de creación de las nuevas figuras, pero ante el escaso tiempo de que disponiamos, no pudimos dar estas por terminadas, faltando por realizar los rostrillos. Ante esta adversidad, decidimos que los rostrillos antiguos del “Juicio” y “Gloria”, una vez retocados, podiamos adaptarlos para el “Demonio” y la “Carne”, pero se nos planteó el dilema del rostrillo para el “Mundo”.Ante la imposibilidad de realizarlo, no tuvimos otra opción que pedirlo prestado a otra Corporación, teniendo en “Los Evangelistas” una grata respuesta, dejándonos el rostrillo de “San Marcos”, el cual desfiló el primer año de los Enemigos del Alma, lo cual desde estas páginas volvenos a agradecerle. Los martirios fueron realizados por el artista pontanés José Manuel Cosano Cejas, así como los nuevos rostrillos el año siguiente.
En 1998 se aprueba, ante el limitado número de capiruchos que componian el grupo de El Ancla, siendo solo 10 mas el Presidente, acometer la realización de estos hasta un número aproximado al de hermanos, para contribuir al mayor esplendor del Jueves Santo, acompañando a nuestra Cofradía titular. El 9 de Abril de este mismo año (Jueves Santo), en reconocimiento a su dilatada vida dentro de la Corpoarción, a la gran labor realizada en pro de esta, es nombrado Hermano Honorario José Cejas Roldán (q.e.p.d.), hermano que todos los que hemos convivido con él en estos años, hemos tenido el privilegio de saborear su trato amable, de su conversación amena, de su carisma dentro de la Corporación, y sobre todo de una amistad y hermandad que perdurará despues de los años.En años sucesivos se acomete en varias etápas reformas en el cuartel, acondicionando el recibidor, la cocina, sala de ropas, etc.; hasta el año 1990 en que acordamos realizar nuevas todas las ropas de las Postrimerias del Hombre, confeccionandolas el conocido sastre Jose Antonio Sánchez Torres, las zapatillas las realizó Manuel Cosano, así como el retoque de todos los rostrillos, realizado por Francisco Navas Ruiz, el cual desinteresadamente nos lo efectua todos los años.En los comienzos de este siglo se produce un relevo generacional, ingresando savia nueva, algunos, hijos de hermanos, los cuales unidos a los hermanos mas veteranos, vigías y mantenedores de nuestras tradiciones, hemos conseguido consolidar este Grupo-Corporación, para su contribución al esplendor de nuestra Semana Santa.




En la década de 1950 se funda el primer grupo del Calvario, llamándose este “Los Caleristas”, en alusión a que la mayoría de los hermanos eran familia o trabajadores de los Muñoz Amaro, los cuales explotaban una calera que habia situada en la Cuesta del Molino en la esquina de enfrente donde hoy se encuentra la Clínica Parejo y Cañero, donde llegada la Cuaresma se habilitaba unas estancias para el cuartel. Estos eran un grupo muy conocido y popular, muy conocido tambien el “grito de guerra” que tenian (Viva los que escupe y hierve), en alusión al efecto que se produce al entrar en contacto algo húmedo con la cal viva. Durante esta década las figuras de Las Postrimerías del Hombre pertenecían a la Cofradía del Cristo del Calvario, vistiéndolas solamente algunos hermanos de esta.Tanto las figuras como los enseres de la Cofradía se guardaban durante el año en una casa situada en la calle San Sebastián, a la altura del número 25, la cual estaba situada un poco antes de la entrada a La Barca.En Febrero de 1963, cuando una vez que la terrible riada empezó a decrecer, varios hermanos de este grupo fueron a interesarse por el estado en que podian haber quedado la casa donde reposaban los enseres, encontrándose mi padre, Manuel Pérez, Francisco Pérez Muñoz, Manuel Serrano Santos (conocido por Boliche) con su hijo, Joaquín Serrano Chicón, todos pertenecientes a Los Caleristas, con Federico Muñoz Siles (conocido como Federico el de las Vegas) y Paco Mancebo, ambos de la Cofradía del Calvario, exponiendo estos últimos que no sabian el alcance de este desastre y si se habia salvado algo de los enseres, no aventurándose ellos a entrar en la casa ante el temor a un posible derrumbe. Yo, junto con Joaquín Serrano y con el permiso e nuestros padres, nos aventuramos a entrar en la casa, estando esta medio inundada, cubriéndonos el agua mas arriba de la cintura. Muchas de las ropas se encontraban flotando en el agua, y por la información que nos facilitó Federico de donde se encontraba el baúl donde estaban rostrillos, martirios, etc, fuimos tanteando hasta que logramos localizarlo. Recuperamos todo lo que pudimos, pero lo que no se encontró fue la llama del infierno y la serpiente.
Una vez recuperadas en gran parte La Postrimerías, surgió el problema del poco tiempo que quedaba para Semana Santa, y el lamentable aspecto en que habian quedado las figuras, todos los ropajes cubiertos por el lodo y los rostrillos con mucha humedad. No nos desanimó esto, comenzando a confeccionar nuevos ropajes, restaurar rostrillos y martirios, lo cual efectuó Molinero, pudiendo llegar a Semana Santa con todo preparado para por primera vez vestir nosotros Las Postrimerías. La Cofradía del Calvario, ante este hecho, decidió donárselas a nuestro grupo. Siguieron unos alos de esplendor en esta Corporación, hasta primero de los años ´70, cuando ante la adversidad en el trabajo en estas fechas, muchos de los hermanos empezaron a emigrar quedando en esta Corporación solo mi padre, Manuel Pérez, el cual llegada Semana Santa vestía las figuras junto a mí, que ya residía en Huelva, y algunos familiares y amigos que nos reuniamos en esos días. En el año (creo recordar que 1974), por imperativos del trabajo no pude asistir ese año en Semana Santa, quedándose sin desfilar las figuras, lo quqe me causó un gran vacio, haciéndome recapacitar de que esto no podía volver a suceder, lo que ne llevó, con todo el dolor de mi corazón, a aceptar que este ciclo había terminado, proponiéndole a mi padre, que las donara a alguna Corporación en la que tuviera confianza, para que estas no quedaran nunca mas sin desfilar, y perpetuasen en el tiempo.

Al poco tiempo, me comunica mi padre, que conoce a unas personas de toda confianza, los cuales tienen un grupo de capiruchos con gran solera y que buscaban poder engrandecer su contribución a la Semana Santa, representando unas figuras, lo que le ha llevado a donárselas. Este grupo era EL ANCLA, el cual las acogió con toda ilusión y cariño y según puedo verificar con el paso de los años, ha llegado a engrandecerlas, ocupando estas el sitio que les corresponde por su antigüedad dentro de nuestra singular Semana Santa.



En el año 1951, Manuel Cabezas, Ignacio (no recuerdo el Apellido), y yo, Juan Molina, tres amigos que trabajaban juntos en la fábrica de harinas de La Alianza, ante nuestras inquietudes de muchachos por conocer y participar en nuestra querida Semana Santa se nos presenta la ocasión de, al tener amistades comunes dentro de la Cofradía, como Manuel Barcos o Manuel Siles, poder entrara a formar parte activa de este puzzle d colorido que es nuestra Semana Mayor, dentro de la Cofradía del Cristo del Calvario. Son años difíciles, teniendo mayor esplendor las Cofradías mas añejas de Puente Genil, siendo algunas al igual que esta, mas humilde en todos los aspectos. En esos años no se dispone de cuartel propio ni alquilado, estando este ubicado en casa de Federico Muñoz (el de Las Vegas), en la Calle Sol. En estos tiempos estaba muy unido a la Cofradía D.Manuel Reina Noguer, y su hijo D.Manuel Reina Porras, el cual podriamos decir que era el mecenas de esta; todos los años en Semana Santa regalaba a la Cofradía, como era tradición en esos años, dos borregos y una arroba de aceite de su molino, el cual estaba situado al final de la Calle Ancha, para la comida con la que se obsequiaba a los bastoneros. En el desfile procesional de la Cofradía del Cristo del Calvario el Viernes Santo por la noche, al llegar a la altura de la casa de D.Manuel Reina Noguer, situada en la Calle Don Gonzalo, deteníamos el paso, lanzando entusiastas vivas a la Cofradía y entonando variados cánticos, a lo cual este entregaba un donativo en metálico con el cual se pagaba a los bastoneros.
Nos encontrábamos un día de Junta, discurriendo la forma de recabar fondos para el arreglo del paso, el cual se encontraba en un lamentable estado, y despues de mucho dialogar sobre las propuestas habidas, se acordó la rifa de un dormitorio completo de matrimonio, el cual se apalabró con la carpintería de García Navas, y que fue valorado en 14.000 pesetas, una suma muy importante en aquellos años. El sorteo tuvo muy buena aceptación debido a la importancia del premio, agraciándonos la suerte de que en las pocas papeletas que no se vendieron y que jugó la Cofradía, fue el número agraciado. Con el dinero ingresado por la venta de papeletas junto con el valor del premio, ya que Garcia Navas acedió a quedarse con el dormitorio, pudimos acometer la restauración del paso de nuestros titulares. Una vez acometida esta empresa, y al haber un remanente de este sorteo, se nos presenta la oportunidad de comprar una Corporación de figuras bíblicas con las cuales engrandecer nuestra Cofradía, estas por su simbolismo y lo que representan, son de lo mas acorde que podiamos pedir para nuestra Cofradía; estas figuras eran Las Postrimerías del Hombre. 

No recuerdo a quién la compramos, seguramente a alguna Corporación que hubiera desparecido, pero lo único de valor que adquirimos fue el título de la Corporación, así como un rostrillo, el de la Muerte, los martirios y las ropas que se encontraban en lamentable aspecto. Tambien se organizó un sorteo de una radio, con el dinero obtenido de este se compró en la tienda conocida por los Berrales, tela para la confección de 21 túnicas de capirucho, siendo estrenadas en 1952, con Ernesto Herrerías de Hermano Mayor. Ante la proximidad de la Semana Santa, faltando 4 o 5 meses, emprendimos la gran empresa de hacer de nuevo todas las figuras, ropas, rostrillos y martirios para poder representarlas en su desfile de Semana Santa. Con toda la ilusión de nuestros corazones, comenzamos este trabajo, confeccionándonos las ropas el sastre Siles, el cual tenia su taller en la Cuesta Baena, los rostrillos los hizo Manuel Rivas, conocido por “El Cómico”, gran artista en toda faceta que tocaba, y las zapatillas las realizó un zapatero que tenia su taller en la castiza Calle Santa Catalina, siendo de apellido Delgado, y conocido como “Serote”. Las zapatillas tuvieron un coste de 240 ptas. los cuatro pares, los cuales ante la falta de fondos, las regalé yo para que las figuras pudieran desfilar completamente uniformadas. Llegada la Semana Santa de 1952,despues de un arduo trabajo expusimos las figuras como era tradición en esta Corporación, en una casa que nos cedieron en la Calle Madre de Dios nº 9, esquina con Cuesta Romero. La exposición de las figuras como era habitual en esta Corporación, causó una grata impresión, siendo esta muy visitada por su ubicación, calle muy transitada en esos días, al igua que por el simbolismo y expresividad de las figuras.

Con toda la ilusión por vestir por primera vez las figuras de Las Postrimerías de Hombre, llega el Viernes Santo y la suerte nos sonrió a los siguientes hermanos: MUERTE: Eugenio Garcia Gallardo (“Candiles”), JUICIO: Juan Molina, INFIERNO: Manuel Marín, GLORIA: Manuel Cabezas. Desde el principio de vestir estas figuras, Eugenio Garcia, conocido por “Candiles”, sintió una predilección por vestir la figura MUERTE, la cual siempre representaba con gran majestuosidad, conociéndose el dicho de: La Muerte “Encandilá”. Debido al ser este una persona de un poco mas envergadura que los demás hermanos, desde entonces se sembró la tradición de vestir la Muerte los hermanos mas altos.   

--Textos extraidos del libro conmemorativo del CXXV Aniversario de la Corporación (Año 2006)--. 

                                                         
                                                                                                                           























  












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